en la tarde había programado un encuentro, pero en el fondo tenia un miedo horripilante de enfrentarme con alguien que al conocerme bien podía con 2 simples gestos míos deducir cosas que aun hoy yo soy incapaz de comprender y no lo niego es que en el fondo yo tenia una duda, era una gran duda era tan grande esa duda que temía mucho que alguien me hiciera esa pregunta, y como había sospechado llego la hora del encuentro y como temía profundamente, despues de dos gestos en la mesa de un café le conté un par de cosas, entonces ese alguien me hizo la pregunta y sentí pánico interno, quería salir corriendo pero antes de poder actuar descubrí que mi cuerpo había tomado el control, regalo una sonrisa y respondió puede ser.... entonces esa duda dejo de ser duda y paso a ser un tal ves que quizá con el tiempo se convierta en una realidad o en un simple imaginario que no llegue a pasar...
Me sentí fatal, enfrente mi miedo pero no como quería esperaba una respuesta no tomar el control con mis dientes imprudentes, ¿Tal vez? ¿eso era todo? no puedo creerlo, el miedo que sentía de una simple pregunta resumido en 2 palabras que no respondían nada
entonces lo entendí, había pasado, ya no era lo mismo, ya no existía, ya no importaba, así como cuando ya no importan las cosas que uno pensaba iban a ser eternas, era lo mismo, ahora aunque no sabia nada tenia la certeza de que de alguna extraña forma sin que yo quisiera el camino estaba marcando su nuevo rumbo, pero esta vez el equipaje era liviano, y aunque la duda no había sido respondida sabia que ese camino aclararía un poco mi panorama así que sin miedo alguno tomé las viejas botas que cuelgan de ese clavo oxidado de la puerta de depósito, saque una vara vieja de madera que servia para ahuyentar a los perros y con mi liviano equipaje emprendí ese nuevo vuelo para poder decir que fue o que no fue
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