No recordaba ya donde estaba ese lugar en el que objetos inertes le obligaban a volver, caminando encontró una mujer al parecer gestante que fumaba un cigarro de manipulación sobre un pobre errante, siguió su camino y se encontró un pintor que trazaba un paisaje solo con in pincel y un poco de oleo blanco y negro.
Avanzaba mientras se preguntaba ¿que era el amor?, a que sabia o como olía, como saber si se padecía se esa enfermedad, lo más cercano a las emociones fuertes que tuvo en su vida fue algo que despertó un muchacho que conoció a sus 16 años y al que siempre le huyo por miedo (desequilibraba su mundo), despertaba tantas cosas en ella que el temor la alejo, desde allí hasta ahora sus relaciones pocas y largas no han despertado nada mas que amistad y gratitud.
Y encontró que su camino le conducía a una calle mágica, con postes de faroles hermosos, a los lados tenían a los artesanos de la villa quienes con sus manos producían sueños y alegrías. Empezaron a llegar a su nuevo refugio almas de hace tiempo y almas recientes, todos le ayudaron y poco a poco a sentirse viva de nuevo, encontró tantos escritos de amor que era casi un libro completo tristemente su destinatario no gustaba de leer, ahora con el corazón de nuevo andando empieza un nuevo libro uno en el que la villa empieza a ser pasado por que ha encontrado una ciudad que no duerme fácilmente en la que tal vez su magia sea mas útil y sus sentimientos quizá menos maltratados.
Sintió alivio, ahora todo parecía mejorar, antes caminante ahora navegante estaba dispuesta a llegar a tierras lejanas y construir un nuevo comienzo, pero entonces azoto una fuerte nevada que interrumpió su viaje y debió regresar a la hermosa calle de artesanos cuanto antes, encontrándose en su camino una mujer que nunca había visto y que estaba siendo usaba por un hombre de oscuros sentimientos y según decían las lenguas extraños poderes sobrenaturales, la pobre enceguecida estaba haciendo daño en su vida y no era cualquier daño, pero tampoco logro su efecto pues la alertaron antes de que las cosas salieran de control, y pudo controlar el pequeño incendio.
Se sentó entonces a descansar de sus andanzas, reposo su alma contra un árbol fresco que le proporcionada una fresca sobra, sus hojas abanicaban de forma esplendorosa su cuerpo mientras daban a sus ojos un espectáculo escarchado que jamás olvidaría, ahora solo debía esperar que llegue la primavera y emprender su viaje tal vez ya no por aguas ni tierras, tal ves su alma de dragón lo que buscaba era ir feliz y libre por los aires

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