- ¿Como eres tan fuerte? grito- ¡si te he roto tantas veces! - reclamó. Siloé cerro sus ojos brillantes intentando ocultar el dolor que sentía en sus adentros, ella sonrió y le dijo con voz suave - Nunca me rompiste solo me golpeaste y ya cicatrice las marcas de ese dolor. Caminó majestuosa hacia la puerta y batió su cola fuertemente con la intención de dejar roto el jarrón de flores de esa mesita negra de la entrada que alguna vez fue la causa de sus risas.
Siloé tiene claro que el amor no existe, sabe que los sentimientos no se entregan a la ligera, que el cuerpo no se posa sobre cualquiera, todo se construye, todo se crea, ella aprendió a guardar sus sentimientos por que sabe que contarlos es revelar su alma y eso no se hace con casi nadie o se hace con casi todos, ella había elegido la primera.
¿Por que los dragones son así? nadie lo sabe ni siquiera ellos mismos se entienden, pero aprenden el don de la calma desde que salen del cascaron, saben donde, cuando y como explotar; saben imponerse ó dejarse llevar, son criaturas sabias que no toleran la mentira, el engaño. Pero una vez se entregan se abandonan a la suerte que decida su nuevo dueño. es mas fácil de lo que se cree domesticar un dragón. Tal vez sea por eso que cierran su mundo.
Caminando por los prados lejos ya de aquel intento de hogar suelta un par de lagrimas, es difícil que las suelte pero cuando una sale vienen todas las acumuladas en fila. Despliega sus alas, están rotas, no puede volar. Camina rápido, tan rápido como sea posible no tiene afán de llegar a ningún lado tiene afán de dejar tirado su pasado refugiarse en su antigua cueva, reponerse, intentar reponer sus alas.
Ella corre por los prados derramando lagrimas, ella se interna en el bosque dejando su pasado, ella estará ahora segura en la fortaleza que ha construido para ella misma jurándose a si misma que nadie pasara esos muros y que el que lo haga morirá en el intento, ella sera precisa, encantadora y cuando su cazador menos lo imagine, en el menor descuido ella lo quemara con el fuego de su boca dejándole reducido a cenizas

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