Existen personas fugaces, son como las estrellas, las conoces revolucionan tu vida y se van, algunas por que si otras por que al saber que han cumplido su misión deciden emprender su camino y hay otro tipo de personas esas que te despeinan la vida con un soplo de aliento esas que te hacen feliz solo con mencionar tu nombre, las que temprano en la mañana se roban tus pensamientos y tarde en las noches se cuelan entre tus sueños.
con el tiempo aprendes que cuando encuentras esa persona que hace que te conectes con tu mundo, dejas de ser el robot programado en el que el sistema te había convertido por que no importa que pasen años esa persona siempre vivirá en tu vida.
Él era un chico cualquiera con una vida cualquiera, ella era loca desordenada complicada por ser demasiado simple, los dos estaban atados al hilo rojo invisible que te hace encontrar a tu alma gemela, su amor fue un idilio, son momentos tan hermosos como puros, era amor sincero y el amor sincero no dura para siempre, el debía partir ella lo sabía y por eso lo amo con todas sus fuerzas hasta el último día en el que gozaría de su compañía.
El la beso en la frente en una noche estrellada. se deslizo por la casa en medias con la garganta atorada, conteniendo las lagrimas y el dolor en el alma; Antes de partir dejó una sonrisa plasmada en una servilleta con una frase que ella aun no ha sido capaz de leer
Por azares del destino pasando varios años el hilo se junto de nuevo, ahora ella era madre y el padre, amos estaban atados ambos eran ajenos, era un muro enorme de un pasado desafortunado, se regalaron una noche pura como todas las de su pasado, eso habían acordado, pero el impulso del cuerpo no cedió ante sus deseos y en un momento de besos se fundieron ambos cuerpos se levantaron del suelo deseando que fuera un sueño pero era tarde había pasado sonrieron contentos a sus adentros, siguieron por el sendero atados el uno al otro de los nudillos de sus dedos.
Y al final del camino soltaron sus manos.... el muro los detuvo pero sus almas volaron alto muy alto ...
quedaron dos seres que caminaron hacia esas otras manos que durante su ausencia los habían acompañado, pero ya no era lo mismo quedaron los cuerpos en la tierra y en el cielo una nueva alma fusión de las dos que esa tarde en ese camino veredal se encontraron.

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