miércoles, 8 de abril de 2015

Un dragón enamorado de un gallo

Siloe sabia que un día iba a tener que dejar su soledad, esa con la que se sentía a gusto, con la que se había acomodado tan bien, amaba pasar las horas en su cama leyendo, había dejado las letras, se había confesado con sus demonios, estaba en paz.

Ella más que nadie sabía como alejar a quien intentara acercarse, la más mínima señal era suficiente para un silencio perpetuo, una indiferencia total, en ese tiempo descubrió cuanto valía y sabía quien era, aprendió a verse al espejo no como reflejo si no como persona.

Pero claro la letras son un veneno mortal que atrapa al mas inocente, una noche de esas en las que tal vez de nada quería saber y que ni ella recuerda (lo sabe por referencias) las letras tomaron forma de risas y las risas se convirtieron en llaves, en claves en acceso total a un mundo herméticamente sellado hasta ese momento, su mundo emocional.

Ahora estaba expuesta, dominada por unos ojos encantadores, a la droga de una perfecta risa, un gallo que le enseño a querer los tiempos en su compañía  y perpetuar los momentos plenos en que se encontraban sus cuerpos en el profundo amor, ahora no sabia quien era,  no sabia nada y no le importaba saber.

Siloé tenia un miedo en su alma que con el tiempo se fue borrando, bajo 4 de sus 5 murallas, (agradece haber guardado 1), ella fue viento, y fuego, fue agua y tierra, fue todo en nada y nada en todo, ella como nunca se entrego completa, dejo ver sus miedos, sus lagrimas y un poco de su debilidad, dejo ver lo que siempre ocultaba por que no tenia miedos, por que sentía que empezaba a amar. a descubrir emociones que jamás había sentido, a ver la vida con ojos distintos a aquellos con los que siempre la había visto.

Pero... cuando hay un pero es todo lógico , claro que no podía ser real, en su vida nunca nada podía ser tan perfecto, hace tan solo un año había comprendido que su destino era resignarse a ver feliz a los demás y seguir en su camino para solamente sobrevivir fingiendo ser feliz, entonces era más que obvio que nada de esto podía ser real

Siloé despertó de ese encanto y se encontró amando sola, queriendo sola, volando sola, por que es irreal que un gallo elegante e imponente, con sus plumas de metal brillante y su porte de majestuosidad pueda enamorarse de un dragón verde escamoso,  solo los dragones tiene la fuerza de aterrizar, de parar y decir no más, de despedirse de lo bueno y aceptar que su condición en este mundo es ser vistos como objetos raros y valiosos, ser un dragón es ser un tesoro que quiere mostrarse en una repisa.

Pero fue hermoso ese sueño y lo guardara en su baúl de recuerdos valiosos, siloé sabe que algún dia tal vez en su próxima vida ella pueda ser otro animal y tal vez en esa vida pueda volver a sentir algo de lo que ahora sintió en su sueño y tal vez,,, solo tal vez... encuentre alguien que la sepa querer del mismo modo... finalmente soñar es gratis, despertar es lo que duele.







4 comentarios:

  1. Precioso, todos amamos, dejándonos expuestos a la vida. Muy bonito relato. Un saludo.

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    1. Así es, se vale vivir, se vale ser feliz así sea por un rato

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